26 diciembre, 2007

El AVE llega a Málaga, o cómo nuestros gobiernos siguen favoreciendo a los más ricos y aumentando el cambio climático


Lo siento, pero no tengo más remedio que criticar la llegada del AVE a Málaga. Son muchas las cosas que se pueden decir al respecto, pero así de pronto os comento varias.

Las líneas de alta velocidad son altamente destructivas del entorno. Los radios de curvatura necesarios para poder alcanzar altas velocidades sin peligro hacen que donde pasa una de estas líneas haya que "quitar" cualquier obstáculo. De lo contrario se haría necesario un recorrido muy distinto. Esto es, no se pueden "rodear" obstáculos sin aumentar considerablemente el trazado. Hay que tumbarlos, atravesarlos, saltarlos. Todo esto con las tremendas consecuencias ambientales y paisajísticas que resultan.

Las inversiones que hacen falta para construir estas líneas (con las características indicadas) son enormes y, obviamente, no se rentabilizan nunca. Esto no es especialmente problemático, ya que hay muchas inversiones públicas cuya rentabilidad es social y a largo plazo: la educación, la sanidad, las comunicaciones (este es el caso). Son gastos que repercuten en un mayor bienestar y, por ende, en un mejora en la economía y en la calidad de vida en general. Pero, ¿es esto lo que ocurre con el AVE? ¿Puede considerarse un progreso social el que para ir a Madrid y volver a Málaga tengamos que gastar 120€?

Siguiendo con este punto, es seguro que estas inversiones destinadas a mejorar el trazado de toda la red ferroviaria, las redes de cercanías y la maquinaria en servicio, tendrían una repercusión social mucho más amplia.

Pero, una vez que las líneas están en servicio, si de verdad estamos hablando de un beneficio social, ¿por qué se empeñan nuestros gobernantes en fomentar el uso del transporte privado? ¿No sería necesaria una política de precios bajos que haga mucho más interesante el transporte colectivo?

Y ya que ahora a todas las administraciones se les hace la boca agua con el cambio climático, cualquier medida que favorezca el transporte privado va a favor del aumento de las emisiones de CO2 y, por tanto, del calentamineto global. Así que las inversiones públicas en medios de transportes elitistas, como está resultando ser el AVE, son inversiones a favor del cambio climático.

¿O resultará que nuestros gobiernos, cual Robin Hood al revés, nuevamente se dedican a trasladar a los más adinerados los ingresos públicos recibidos de todos los contribuyentes?


P.D. Sobre el impacto ambiental, recomiendo leer una breve reseñan aquí.

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